El escritor y su ego

En el momento de la creación de novelas románticas y apasionadas gratis, el poeta debe ser tanto el creador (el que produce o construye el objeto estético) como el público (el sujeto que experimenta la conciencia generalizada así producida). Es decir, debes estar simultáneamente en múltiples modos cognitivos: para producir cualquier semblanza de rasa[placer estético] debes remover tu ego-ser o yo-yo-ser de la narrativa que se está formando dentro de ti mismo, debes permitir que ocurra sadharanikarana o generalización[o despersonalización].

Y sin embargo, no se puede permitir que el ego -el yo mismo- se deslice sin esfuerzo en el sueño continuo de la narración, debe permanecer alerta y consciente del mismo lenguaje que está desplegando para construir la historia -la historia, esa cosa viviente y en movimiento que es una parte de sí misma, es otro aspecto del yo. Experimentalmente, esto resulta en una autoconciencia hipersensible, lo opuesto a la fluidez; el yo del escritor conoce en todo momento la abrasión de la generalización y el terror de su propia efímera efímera. Es un suicidio lento y continuo, una’autodestrucción civilizada'” (Chandra 2014, 194-96). Sospecho que esto es en parte la razón por la que los escritores -en general- tienden a no ser seres humanos eternamente felices y bien adaptados.